Ayer escuché dos cosas raras en la radio. "Puerta del Angel" y "Fogerty". Estaba mirando mi horóscopo, tomando un puh-er doble con leche, y escuchando a los Creedence. Llamó Espe y nos fuimos de compras al centro. Andando, con dos cjns y 35 grados celsius. Ya por la tarde caí en la cuenta de que Fogerty no era Pete. Que la radio había dicho John, John fogerty. Hay que ser gilipollas. Así que pensé que si John Fogerty pasaba por el barrio no me queda más remedio que ir a verlo. Porque después de todo, y por cutre que sea, yo soy mogollón de los Creedence. Así que me pasé toda la tarde escuchando a los ídem, escribiendo versos guarros, fumando... y hoy me he levantado con una especie de resaca Costa Oeste que me hace sentir pelín Lebowski...
Y a pesar de esta sensación de piltrafilla, colilla arrugada, serrín de los bares, hueso de aceituna chupado, y hoja de alcachofa descartada, tengo que contaros que he tenido algunas buenas noticias en el trabajo para variar. Por ejemplo, me han seleccionado como parte de un Consejo de Redacción de una revista del gremio. Me han invitado a un curso interesante en Sevilla. Tipos relevantes me escriben pidiendo esos libros que no tengo (siempre es un honor, aunque el que sea no tenga relevancia alguna). Y esta mañana, como salida de una gran nube de años de silencio, me he encontrado con la mítica Sara Same en el pasillo. Una excompañera, no necesariamente estupenda, pero me ha hecho ilusión verla. Nos hemos entendido igual de fatal que siempre, pero es lo suyo.
En fin, que hoy es uno de esos días en los que... "El Nota aguanta, tío".
¿Quién se viene a ver el botox de Fogerty?
¿Es Fogerty un humano o un androide?
¿Le habrá cambiado la caída de labio con la cirujía?
lunes, 15 de junio de 2009
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