Estoy cansá. Ayer a las 22:45 terminé de rellenar las incongruentes, rígidas y ofensivas casillitas de la aplicación web mediante la que solicitamos la acreditación de marras. Hoy era el último día para presentar la solicitud, para solicitar ser evaluado por el tribunal de la inquisición profesoral. Y ha sido maravilloso, al final. Sí. Porque tal día como hoy, cuando tenía 20 minutos para bajar a correos y depositar mi solicitud, he caído en la cuenta de que en ningún lugar de la convocatoria, ni en la ley aplicable, se dice DÓNDE, dónde se manda la solicitud. Así que lo he mandado a una dirección hipotética, a la Consejería de Educación, con la esperanza de que alguien allí sepa qué rayos significa todo ese asunto de las casillitas por triplicado.
Para celebrar el asunto, ayer arrastré mi cansancio hasta Malasaña, bajo el presupuesto laurense de que íbamos a la sala Clamores, que: "es un rollo así de cantautores". Así que me puse mi mejor estilismo perroflauta, y me dirigí al negocio. Una vez allí, resultó que era una fiesta house, con DJs en trance epiléptico, y titis ultrafashion. Y a los 40 minutos mis bombachos perroflautas y yo nos cogimos un taxi y para casa. No podía ni fingir que bailaba... Entre otras cosas porque sólo a mi se me ocurre ir a una fiesta house con chancletas, claro... menos mal que llega una edad en la que estamos monísimas nos pongamos lo que nos pongamos, jejejeje...
De todos modos, inmediatamente después de depositar mi solicitud en correos, con su rumbo hipotético por triplicado, me he comprado una serie de revistas de moda totalmente infames, y me las estoy estudiando con notas al pie, bibliografía y la madre del cordero.
PD: Gracias a Sanjo por el tiempo que no pasa.
sábado, 13 de junio de 2009
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